EL HIJO

En los últimos años nos ha tocado ver, y en algunos casos sufrir, al nuevo cine francés. De tiempos tan lentos y de sucesos tan mínimos, muchas veces con un tratamiento sicológico-intelectual que cansa y produce tedio, y que en casos se repite de película en película. Un estilo muy marcado y quizás, en algunos casos, agotado. En este caso la película se cuelga de este cine y se va moviendo en acciones muy cotidianas, pero ahora el peso que llevan los personajes justifican en gran medida el no avanzar de la película. Es un film que se mantiene en el tiempo, en el cual el conflicto no se va agudizando porque va avanzando, sino que se va acumulando a medida que avanza el tiempo, por lo contrario: por que pesa dentro de los personajes como un secreto que no quiere ser develado.
"El hijo" es de esos filmes en donde no se nos informa qué ocurre. En los que debemos esperar y especular durante un rato quiénes son, qué hacen y qué relaciones tienen desde el pasado estas personas. En términos narrativos; un hombre que trabaja con mádera, y que enseña a jóvenes a trabajar con ella (en términos fundamentalmente de construcción) recibe a Francis que viene saliendo de la cárcel por asesinato. La relación entre el tutor y el asesinado es muy cercana y con este secreto se vive un viaje extenso entre ambos en búsqueda de madera. De diálogos cortados, silencios extensos y una cámara en mano reflexiva que filma en casi todas las ocasiones como plano secuencia se genera una película fría. En un ambiente europeo pesado y de la clase media-baja. El echo de los planos largos y cerrados hace que los actores y sus rostros sean fundamentales, y su actuación se acentúa en gran medida por los silencios y las acciones que realizan paralelamente, más que por los diálogos.
Es una película pesada, de conflictos inresueltos, de problemas no conversados. En donde a cada intento de ser resuelta se queda en lo mismo, como si por inercia el trabajo fuera más importante que el pasado o si hubiera un miedo interno de afrontar las cosas. Con un mensaje social bastante difuso, con una moral que va cambiando con el tiempo. En donde nadie es juzgado y el espectador puede mirar desde fuera esta relación en base a echos concretos que son solo mostrados, a modo de documental.
Fría, inresuelta, de sonido directo constante y bastante pesado, sin música en ningún instante. Es una película con textura de madera, húmeda, áspera y poco simpática. En dónde tan solo un secreto y una verdad van jugando, lo más interesante, sin generar grandes cambios en las relaciones. Finalmente lo más importante se resuelve, pero el tono continúa, el cambio es interno y el trabajo sigue. Como si todo pudiese quedar oculto en el fondo de sus estómagos.


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