MUTUAL APRECIATION, música abùlica.

Como un pequeño Cassavetes en busca de una intimidad perdida en el cine, Andrew Bujalski aparece con Mutual Apreciation filmando una generación que ya está lejos del maestro. 16mm b/n y un par de amigos, cerveza y un poco de música, caminar un poco, conversar y tratar de sobrevivir sin mucho esfuerzo, es el escenario activo de nuestra generación abúlica y cansada, con la aletargada estabilidad de la duda y la inseguridad. Con Cassavetes hay movimiento y violencia, gritos y explosiones internas que se exteriorizan compulsivamente entre calma y caos, generando contrastes emocionales que parecen un circo frente a la generación enmudecida de Bujalski. La simpleza de planos y reducción de espacio mantiene encerrados a los personajes en la cotidiana necesidad de decir algo sin importancia pero entre gestos de derrumbes que no vemos caer, se desdicen con un si y un no que valen lo mismo. Insisto, identificado, que esta generación corresponde a nuestro tardío nihilismo que ni siquiera tiene seguridad de aquello, aferrándose a unos valores ocultos que no son extrapolables ni tampoco muy funcionales. Amigos que ni siquiera tienen fuerzas para la traición donde toda palabra dicha es la acción que no se hará, mantienen la triste calma de no saber cuál es la respuesta adecuada para emociones imposibles de leer. Es interesante el montaje como forma enfática de esto, porque siempre salta al punto de escucha, muestra constantemente a quien escucha y no quien habla, mostrando reacciones y gestos inseguros para palabras que dicen poco, por lo que cada cara produce risa y cada decisión parece ridícula. Como un W. Allen adormecido y el deambular de Jarmusch, Bujalski camina entre un hiperrealismo idealizado pero profundamente conectado con el tiempo de una generación cansada en busca de una humilde sinceridad. De lo mejor de SANFIC.


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