"A PERFECTC COUPLE" Francia a la Ozu

El tema de los planos secuencias es una abundante búsqueda en el cineasta de hoy en día. Da complejidad técnica, artística y un gran espacio de movilidad al actor para que desarrolle su papel sin un "corte" cada 10 segundos. Por lo general se suele familiarizar este tipo de operación con la cámara en mano que sigue a los personajes en todos sus desplazamiento. Por otro lado, el uso del off es otro formalismo que se utiliza en el cine moderno, ya que el exceso de información no hace más compleja la obra, sino que la unilateraliza en muchas ocasiones. En esta película se unen estos dos conceptos en uno y se genera un film de no más de 35 planos, con una duración de una hora y 50 minutos aproximadamente. El uso del plano general en trípode, de la búsqueda de dos planos en el mismo cuadro, colores apastelados, pintados por un realismo pictórico, de composiciones en movimiento y de escenas que se movían en su interior (objetos-actores) y no en su exterior(cámara). El uso del off como un elemento importante en una conversación; no es lo mismo tratar una converasción con un plano contra plano que solo mirando a uno de los personajes; y además el uso del silencio en off que ya parece la exacerbación máxima de la incomunicación al espectador pero que produce un efecto lúdico y frío al mismo tiempo son temas que trata el film.

La película trata a una pareja que viaja desde Lisboa a París, para el casamiento de unos amigos, y que luego de 15 años de matrimonio se van a divorciar, pero arriendan una habitación juntos, separados por una puerta. En un comienzo parecen estar relajados con la situación e incluso bromean, pero luego la densidad sicológica comienza a jugar un papel importante y la incomunicación más la soledad es el tema a tratar. Es aquí donde se une lo que dije en un comienzo con la película. Las operaciones mencionadas no sirven en cualquier obra, pero en una que trata de la incomunicación es lógico que se juegue con el público a no darles información. Una puesta en cámara a lo Ozu, fría y distante y casi sin ningún movimiento, en la mayoría de los casos con planos larguísimos y con el uso del jump cut trastocado por una negro de un segundo entre el antes y el después, como para enfriar aún más la situación. Película de diálogos ocultos, en qué hablan de una cosa para hablar de otra (lo contrario a Windows), en dónde se ve al hombre y a la mujer como seres necesitados de amor, por un miedo a la soledad más que por un deseo de estar con el otro. Muy a lo francés, llega a producir ese aburrimiento reflexivo en que el tiempo pasa y uno pareciera estar mirando un cuadro de pintura y nada se mueve pero de alguna manera todo continúa sin qué sepamos qué es. Gran ambiguedad narrativa y con personajes tratados con desprecio, no hay mirada más fría que la que no interviene. En esta película nunca se intervieve.


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