
Es verdad, el danes nos tiene acostumbrado a sorprendernos con películas de bajos presupuestos(a primera mirada), muy astutas desde el punto de vista comercial y también desde su concepción artística. La pregunta es, ¿cuándo nos cansaremos de sus extravagancias? ¿Será cuando nos decepcione o simplemente nos cansaremos de su constante juego de hacer cine? Es verdad, no hay nadie que se le comparé en estos momentos en sus lúdicas formas. Y hay que decirlo, pareciera que Von Trier busca, en muchas de sus películas, la forma de hacer cine clásico sin que lo parezca, un cine clásico disfrazado de modernidad, donde finalmente el disfraz toma bastante más fuerza que la narrativa. Es el mejor ejemplo para analizar el cine de hoy, la narrativa de su cine se sustenta en las operaciones que utiiza, ese mismo guión dirigido de una forma más típica sería una película que ya hemos visto, aunque hay que tomar en cuenta también sus morales retorcidas. En verdad, da muchísimo de qué hablar.
Es una película de época, con diálogos bastante informativos, con personjaes voluntariosos por una causa, con gansters, poker, voyerismo, que habla de política en términos directos, melodramática por dónde se le mire, pretenciosa en cuanto a temáticas (la esclavitud y el racismo), con un narrador en off de cuento infantil(casi todas características del cine más añejo de hoy en día); y asi y todo no deja de darle más capas al cine, más que de repetirlas. Lo mejor de todo, es que sorprende y llega en lo emocional, en lo intelectual y en lo visceral. Será que ya puede hacer lo que quiere o qué sabe hacerlo, creo que sabe hacerlo. Finalmente incluso llega a ser una película para todas las personas, porque se pude agarrar desde cualquier lado. O sea, es tan astuto en su concepción que hace lo más extraño, primero, agarrado de una estructura aristotélica e indesarmable y, segundo, no piensa solo en un tipo de público, sino que la gama es muy amplia y para todas las edades (recordemos que parece cuento infantil).
La película trata sobre Grace (la misma tan abapuleada en Dogville), ahora no interpretada por Nikole Kidman, quien intenta sacar de la esclavitud a los negros de Manderlay, casitgando a la aristocracia blanca, y de cómo estos y la sociedad no están preparados para un cambio. Toca temas como la democracia, el comunismo o el paternalismo, todos llevados a situaciones límites y exageradas, dejando en claro que nada es tan bueno como parece y aún más, siempre hablando con un discurso que continúa vigente y que parece tener dejos de ambiguedad bastante más altos que el de películas ambientadas en la actualidad y que tratan solamente de política. Nos pone en aprietos a cada momentos con situaciones límites y nos damos cuenta de que siempre hay un pero, y ese pero es la violencia. Es una película de personajes que se enjuician, que se dividen, con un pensamiento individual antes que el colectivo, y en dónde lo podemos ver todo(no hay paredes en las casas).

Al igual que en Dogville continuamos con el "teatro filmado", el escenario teatral es la escenografía, con los capítulos y con la estructura clásica de guión. Pensaba que al danes se lo aceptabamos todo debido a que siempre traía una estructura totalmente nueva en cuanto a cinematografía, pero ahora se repitió el esquema y hay que decirlo, no deja de ser novedoso repetirlo. ¿Si hay mas de 2000 películas filmadas de la misma manera porqué no van a poder haber dos distintas con una similar estructura? Con esto nos damos cuenta que Von trier no es solo juego (si es que alguien seguía convencido de eso), porque sus películas no solo juegan dentro de sí, hay un juego con el espectador constantes desde el punto de vista moral. Los valores se van diluyendo, las situaciones van ganando y genera una película ambigua, no por pararse desde fuera y no juzgar, sino que está tan dentro de la película que nos muestra ambos lados y se entienden los dos, y finalmente es el poder el único que puede decidir. Dan ganas de odiar a los negros, asi como hubo que odiar en Dogville. Uno desea un vuelco moral como aquel, pero siempre nos da menos que lo obvio (que finalmente es más). No deja de jugar con nuestros valores y los pone en crisis constante. Atraviesa el cine en sus dos direcciones direcciones, el auto reflexivo y que reflexiona sobre la sociedad.
Todos quieren hacer películas de época, pero no hay plata, Lars Von Trier se las arregló con poco e hizo dos, y viene la tercera. Es tanto lo que puede lograr que en un momento en el cine se prendieron las luces por unos cinco minutos y la película corría y llegué a creer que eran instrucciones del danes. Si finalmente le aceptamos cualquier cosa, lo disfrutamos y nos quedamos con ganas de terminar la zaga completa.